Es sabido que toda crisis genera incertidumbre, desconcierto. También sabido que ante ellas, tenemos dos opciones de enfoque: uno objetivo y otro subjetivo.
Nuestra capacidad de identificar como afectan estos enfoques a nuestra realidad y futuro, es lo que nos pondrá en un lugar de oportunidades o en uno de estancamiento y desesperación.
Ambos enfoques no carecen del componente emocional del observador que nos disponemos a ser, ni aún el enfoque objetivo, puesto que no podemos aislarnos por completo de nuestra emocionalidad.
Sin embargo, adquirir y desarrollar herramientas que nos permitan liderarnos a nosotros mismos primero, es cada vez, una virtud más necesaria.
Este es el desafío de quien o quienes, en cualquier ámbito organizacional, asume el rol de comunicar, de liderar.
Actualmente nos vemos envueltos en una crisis mundial que nos mantiene a todo en suspenso, donde todos somos parte y cada sector de cada sociedad está siendo terriblemente afectada principalmente por un sentimiento de inseguridad.
Bajo este panorama se requiere el desarrollo de una adecuada gestión de la crisis y consecuente comunicación.
El liderazgo brinda apoyo y seguridad y esto es aplicable a todos los ámbitos. La comunicación, es la herramienta más importante en este aspecto.
Por ello, sugerimos mantener una comunicación fluida con los nuestros, sea en el ámbito que sea. El hecho de saber que alguien ha tomado la iniciativa y el liderazgo de una situación, brinda una sensación de seguridad y acompañamiento que permite ubicar a las personas en un camino de objetividad y productividad aun, en medio de un escenario incierto.
Tan solo basta imaginar las líneas de pensamientos y supuestos que pueden aparecer en las mentes de las personas cuando les dejamos baches de información.
La mente demanda respuestas para todo, y cuando no las haya, comienza a crearlas. Estas creaciones son nuestro principal enemigo.
Liderar y comunicar no significa tener respuesta para todo pero sí, ante todo: “No lo sé, pero lo evaluaremos y te haremos saber” suele ser una excelente forma de continuar transmitiendo seguridad y confianza.
Es importante tomar conciencia de las implicancias de la comunicación y de la no comunicación. Por ello, debe actuarse con responsabilidad a la hora comunicar, hacerlo de manera regular y siempre con información objetiva, certera, revisada.
Algunas empresas tendrán mayor dificultad en llevar a cabo acciones de liderazgo ya que muchas, deberán enfocarse en su subsistencia más que en el desarrollo de habilidades blandas.
Por el contrario, aquellas que han invertido en la calidad de gestión de sus líderes y que cuentan con determinada espalda financiera, se pueden permitir durante una crisis, enfocarse en procesos de mejora que posiblemente le brinden luego, una ventaja competitiva.
Desde luego que a nadie le gusta verse en una situación de crisis, sin embargo, es necesario fomentar el desarrollo de un pensamiento objetivo y crítico que permita comprender que toda crisis reviste una importante oportunidad de mejora.
Para fomentar esta línea de pensamiento y posterior acción es necesario trabajar cada día más en las personas desde su lado emocional y no sólo, desde el lado racional que solo nos deja ver las aptitudes, perdiendo de vista todo el potencial que se encuentra latente en las actitudes.
Lic. Laura V. Martínez
Coach Ontologico