+54 11 3377-0519 / +54 11 2083 7651 lmartinez@makingsc.com

Hablar no garantiza ser escuchado.

Y hablamos para ser escuchados. La calidad de nuestras conversaciones puede medirse básicamente contrastando lo esperado de la conversación, con lo obtenido. ¿Cómo están siendo tus conversaciones? ¿Estás comunicándote de forma efectiva?

Para iniciarnos en el arte de las conversaciones, debemos tener en cuenta que existen dos tipos: Las internas (lo que nos decimos a nosotros mismos) y las externas (lo que decimos a los demás).

Suponiendo que dos personas se encuentran manteniendo un diálogo, el gran desafío será reducir la brecha comunicacional al máximo posible.

¿Qué es la brecha comunicacional? Es la distancia entre lo que pienso, quiero decir y finalmente digo respecto de lo que el otro interpreta de lo que escucha. Y lo mismo ocurre del lado del otro interlocutor.

Analizándolo de esta manera, puede verse la complejidad de una conversación y la necesidad de conocer más en profundidad, los factores que inciden en ella si queremos desarrollar una buena comunicación y ser escuchados.

Los componentes básicos de una conversación son tres: Lenguaje, Emocionalidad y Biología/corporalidad. Es decir, mientras conversamos, estas tres dimensiones a la vez, se ponen de manifiesto.

El “arte” consiste en descubrir cómo operan estas tres dimensiones en nuestro interlocutor. ¿Para qué?  El interés puede ser amplio pero básicamente esto nos permitiría: mejorar la calidad de nuestras conversaciones, mejorar nuestra capacidad de escucha, ser escuchados realmente, liderar la conversación hacia objetivos particulares incluso logrando influenciar en las respuestas de nuestro interlocutor, reducir enfrentamientos (al reducir la brecha comunicacional), identificar falacias, descubrir las intenciones verdaderas de lo dicho, descubrir inquietudes en común ampliando el abanico de posibilidades, entre otros.

A su vez, existe una diferencia entre “oír” y “escuchar”. Mientras que oír se refiere a nuestra capacidad biológica de captar perturbaciones en el ambiente (acto fisiológico involuntario); escuchar requiere de una interpretación de lo que se percibe. Es decir, escuchar es un acto psíquico.

Al referirnos a “interpretación”, nos referimos al conocimiento de cómo operan los tres componentes del lenguaje. Conocer de la mano de la Programación Neurolingüística (PNL) que no usamos determinadas palabras casualmente sino que lo hacemos por predominancia a determinado sistema representacional (lo que nos brinda información de nuestro interlocutor). Conocer la emocionalidad por la que transita quien nos habla (y diferenciar entre emocionalidad y estado de ánimo) y finalmente descubrir la información que nos brinda su corporalidad, sus gestos, los tonos y ritmos de voz como también los silencios, su respiración (alta – media – baja), es decir: escuchar con los sentidos, interpretar.

Para reducir la brecha comunicacional, se deben seguir tres pasos: Verificar escucha (esto es repetir lo escuchado buscando verificar que lo interpretado es efectivamente el sentido que quiso dar nuestro interlocutor), compartir inquietudes (esto es exponer cualquier observación o apreciación que se tenga sobre lo escuchado. Por ejemplo: algún gesto, tono, palabra que no nos suene coherente con lo dicho) y por ultimo: Indagar (Se refiere a preguntar todo aquello que necesitemos preguntar para disminuir lo más posible la brecha comunicacional y no dejar las preguntas en nuestra mente, buscando o inventando alguna respuesta que calme nuestra necesidad de saber).

A muy grandes rasgos y de forma reducida, los expuestos son los componentes de una conversación. La invitación es a tomar conciencia de la complejidad y trasladarlo al ámbito familiar, de amigos, de pareja, imaginar la red de conversaciones de una organización y analizar los resultados.

La comunicación es un arte que puede desarrollarse.

Lic. Laura V. Martínez
Coach Ontológico